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Murió en La Habana Philip Agee, un leal amigo de Cuba |
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Fuente: rebelion.org
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viernes, 11 de enero de 2008 |
Philip
Agee mostró al mundo los trapos sucios de la CIA.
Por Gerardo Arreola [La Jornada].
Philip Agee, el ex oficial que entre otros secretos reveló
la colaboración de los presidentes mexicanos Gustavo
Díaz Ordaz y Luis Echeverría con la Agencia
Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, fue despedido hoy como
un “leal amigo de Cuba”, al morir aquí a
los 73 años de edad.
Agee se unió en 1957 a la agencia, con la que
rompió 12 años más tarde, al publicar
el libro Dentro de la compañía, diario de la CIA.
Así como puso parte de sus recuerdos en el papel, el ex
agente se llevó a la tumba otra porción de su
memoria. En los últimos años rehusó
amablemente las peticiones de La Jornada para cotejar los datos
más recientes que han permitido en México
reconstruir los entretelones de la matanza de Tlatelolco, el 2 de
octubre de 1968.
“Dejemos las cosas como están”, dijo a
este diario en una de sus negativas. En otra ocasión
agradeció el obsequio del video Tlatelolco, las claves de la
masacre, que resume una investigación sobre el caso,
producido por La Jornada y canalseisdejulio, pero igualmente
evitó cualquier comentario de fondo.
Su libro no fue el único, pero sí el primero que
exhibió en extenso, y desde dentro, los trapos sucios de la
CIA. Mostró que más allá de sus
comprensibles relaciones con el gobierno de Estados Unidos,
Díaz Ordaz y Echeverría eran parte del Proyecto
Litempo, el más importante de la agencia en
México en los años 60, que incluía
operaciones conjuntas y cooperación para la
represión interna.
Como “oficial de caso” de la CIA, Agee
trabajó en México con un cargo de fachada, como
agregado olímpico en la embajada estadunidense, lo que le
permitía moverse con holgura cuando todo en el
país estaba condicionado por los juegos de 1968.
Después de publicar el Diario…, Agee
entró en el segundo capítulo de su vida contra la
CIA. Según él mismo testificó en
discursos, artículos y entrevistas, en las siguientes dos
décadas fue perseguido y hostilizado por la agencia y el
gobierno de Estados Unidos, en diversas formas y en varios
países.
Hubo cinco intentos de llevarlo a juicio por la revelación
de secretos, pero el gobierno siempre desistió,
según Agee, por temor al caudal informativo que
él pudiera conservar.
En los 80 publicó Trabajo sucio: la CIA en Europa
occidental, en coautoría con Louis Wolf, y luego el
boletín Acción encubierta, alimentando la
ofensiva que había desatado. Recurrió a sus
recuerdos, sus contactos, nuevas fuentes y documentos obtenidosconforme
a la ley estadunidense de libertad de información, donde
comprobó, entre otras, las represalias oficiales contra
él mismo.
Bajo la presión de Wa-shington, ningún gobierno
europeo le permitió quedarse y en 1980 llegó a la
isla caribeña de Granada, entonces gobernada por el
izquierdista Maurice Bishop, cercano aliado de Cuba. Tras la
invasión estadunidense a ese país en 1983, se
refugió en Nicaragua.
Luego de la derrota electoral de los sandinistas en 1990, Agee se
instaló en Cuba, donde fundó una agencia de
viajes dedicada al turismo estadunidense, negocio complicado por las
prohibiciones de Washington de que sus ciudadanos viajen a la isla. El
ex agente buscó después el mercado europeo.
Corto de estatura, rubicundo, con ropa de marca, pero informal, y un
eterno maletín de cuero, tenía el aspecto del
típico hombre de negocios afincado en la isla.
Su obituario de hoy en Granma fue como él mismo: escueto,
enigmático y discreto. “Se destacó en
la solidaridad con Cuba, Nicaragua, Granada y Venezuela, entre
otros”, dijo el diario oficial. “Fue un leal amigo
de Cuba y ferviente defensor de la lucha de los pueblos por un mundo
mejor”.
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