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“Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista. Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío. Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante. Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada.
[El pastor Martin Niemoller estuvo preso en la Alemania nazi de 1937 a 1945. Inicialmente era partidario de Adolfo Hitler, y cuando se dio cuenta de lo que representaban los nazis, era demasido tarde. En esta famosa cita se critica a sí mismo. En muchos discursos criticó a otros clérigos y gente progresista que no hicieron nada para impedir el ascenso de los nazis cuando tenían la oportunidad.]” Martin Niemoller |
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Bush: Amenaza nuclear |
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Fuente: jornada.unam.mx
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jueves, 30 de agosto de 2007 |
John Saxe-Fernández [La Jornada].
http://www.jsaxef.blogspot.com
“He autorizado a nuestros comandantes militares en Irak a
hacer frente a las actividades homicidas de
Teherán.” A estas palabras de Bush, pronunciadas
el martes en Nevada, siguieron otras más ominosas:
afirmó que el programa nucleoeléctrico
iraní amenaza dejar al Oriente Medio “bajo la
sombra de un holocausto nuclear”. Como el despliegue naval de
Estados Unidos en aguas cercanas a Irán incluye armamento
nuclear “táctico” y además
Israel colocó en estado de alerta una escuadra de
bombarderos, presuntamente armados con armas “no
convencionales”, la “advertencia” de Bush
no puede ser más grave: otro indicio de su extremo desprecio
de las normas de convivencia internacional. El uso de la amenaza de
“holocausto nuclear” como parte de los instrumentos
de política exterior, además de reflejar
desesperación e impaciencia totalitaria ante el crudo
desmoronamiento político-militar de la ocupación
de Irak, es otra manifestación de “criminalidad de
Estado” del grupo en el poder que acarrea enormes riesgos de
intensificación bélica a escala mundial.
Días antes de la mencionada arenga y con el
título de “Criminales controlan el Poder
Ejecutivo”, Paul Craig Roberts, ex subsecretario del Tesoro
de Ronald Reagan (1981-1989), conocido articulista y ex integrante de
la página editorial de The Wall Street Journal,
escribió que “el pueblo estadounidense y sus
representantes en el Congreso deben enfrentar el hecho de que personas
criminales y dictatoriales controlan el Poder Ejecutivo de Estados
Unidos y deben de manera inmediata rectificar esta
situación, altamente peligrosa”.
Después de comentar las delicadas advertencias de Zbignew
Brzezinsky ante el Senado, analizadas aquí con anterioridad
(La Jornada, 1/03/07; 5/07/07 y 16/08/07), Craig asevera que las
razones para desaforar a Bush y Cheney exceden en varios
órdenes de magnitud el conjunto de todas las que se han
argumentado en el pasado para someter a juicio a cualquier presidente
estadounidense. La amenaza de un ataque convencional/nuclear contra
Irán elucida el gran riesgo mundial de la campaña
bélico-electoral de Bush y Cheney, respaldada por un sector
“politizado” del Pentágono: tejen un
asalto armado contra Irán y lo que va quedando de la
Constitución. Ante ello, dice Craig, “lo
mínimo que el Congreso puede hacer en este estado avanzado
del proceso es dejar en claro que cualquier ataque contra
Irán bajo cualquier pretexto sin la autorización
del Congreso o cualquier intensificación de la guerra en
Irak sin una autorización legislativa expresa…
conllevaría la remoción inmediata de Bush y
Cheney”. La renuncia del fiscal Alberto González
fortalece la propuesta de Craig de que el Congreso, además,
investigue el ataque de Bush a las libertades civiles, la
separación de los poderes, las Convenciones de Ginebra y la
desinformación usada para “justificar”
la agresión a Irak.
Robert Baer, un ex miembro de la CIA, publicó en la revista
Time del 18 de agosto, que la Casa Blanca
“atacaría Irán en los
próximos seis meses”, es decir, ya con el proceso
electoral en su fase decisiva. Baer constató los juicios de
Craig cuando dijo a Fox News que el asalto sería diferente
al de Irak, porque no se prevé el envío de
tropas. El casus belli se centra en la presunta intervención
en Irak de la Guardia Revolucionaria Islamista de Irán (GRI)
–la mayor fuerza del ejército
iraní–, que Bush está en
vías de colocar en la lista de “organizaciones
terroristas”, lo que se interpreta en Teherán como
una declaratoria de guerra, y en la acusación, hecha por
varios oficiales militares adictos a Bush, sin verificación
independiente, de que Irán suministra “explosivos
sofisticados” a la “insurgencia”
iraquí. Baer agregó que después de un
sondeo informal que realizó dentro del gobierno,
“la sensación es que atacaremos a la
GRI” considerada “… un
obstáculo para que exista un Irán amistoso y
democrático”. Además que “los
iraníes están interfiriendo en Irak y en el resto
del Golfo”. Esas fuentes no anticipan una guerra que incluya
el uso terrestre de tropas. Lo que se plantea desde Nevada es reactivar
la “guerra relámpago” (blitzkrieg)
hitleriana, en el contexto de la “doctrina de la guerra de
autodefensa anticipatoria” que Bush impulsó desde
2002, en desacato abierto a los fundamentos del derecho internacional.
“De ocurrir ese ataque”, dijo Baer,
“… será algo muy rápido y va
a sorprender a mucha gente”. Además es un
blitzkrieg político-electoral para conservar el poder y
restablecer, manu militari, el control de la principal cuenca petrolera
del planeta. Decisión funesta que lejos de enfrentar la
crisis hegemónica que abate a Estados Unidos, la profundiza:
la noción de que puede gobernar el orbe amenazando a
Irán, la región y a la humanidad con un
“holocausto nuclear”, lanzando tropas y/o
explosivos de destrucción masiva sin sufrir represalias
igualmente devastadoras, llegó a su límite no
sólo militar, sino también comercial, financiero
y monetario: un ataque nuclear/convencional en la principal cuenca
petrolera del planeta haría estallar en pedazos
–literalmente– a la economía
internacional y al dólar.
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